10 motivos para celebrar Sant Jordi

Algo que suele sorprenderle a un guiri cuando visita Barcelona en Abril, es que como muestra de amor las parejas se regalen libros. Regalar un libro y acertar implica conocer muy bien a la persona con quien compartes la vida. Y de allí, que esta tradición sea algo único.

Quizás os sorprenderá que la UNESCO incluya Barcelona en su lista de ciudades literarias. Ya sea porque aquí transcurrió parte del Quijote, la riqueza que aporta el bilinguismo o que la entrega de los premios literarios mejor galardonados de habla hispana, se hagan en esta ciudad. Barcelona, como escenario, lugar de inspiración o vanguardia cultura, es y será un referente. 

Ya estés viviendo, lo hayas hecho o quieras visitarnos algún día. Déjame recomendarte los libros, que en mi opinión, te ayudaran a extrañar y conocer un poco más la ciudad.


Los imprescindibles


La Plaça del Diamant (Mercé Rodoreda, 1962)


La Plaça del Diamant se encuentra en el barrio de Gràcia, y a simple vista es una plaza ordinaria. No tiene ni el ambiente de Sol, ni la sombra de Revolució, pero en unas fiestas de Gracia de finales de los felices años veinte, la Natalia conoció al Quimet, su futuro marido. En ese corto periodo pasó de estar sometida a su familia a ser propiedad de su prometido.

Este libro costumbrista de lo que fue la Segunda República, la Guerra Civil y la post-guerra es un alegato feminista, una primera voz, a la que se unieron muchas otras. Escrito en catalán des del exilio y rápidamente traducido a muchas lenguas fue un referente de la resistencia cultural de la generación exiliada. La escritora vivió en primera persona estos periodos de la historia, el machismo de la época y la tristeza del exilio. Y eso se siente.

Hace unos años, porque Barcelona es Barcelona, encontré en la esquina de Almogavars con Marina una chica que tiraba pan a las palomas, igual que Natalia en la obra, mientras recitaba. Estando tan cerca del TNC debía tratarse de una estudiante. Solo en Barcelona la ficción traspasa la realidad.


La ciudad de los prodigios (Eduardo Mendoza, 1986)


Si algo tiene Barcelona son ciudadanos históricos que llegaron a la ciudad con un origen bien humilde. Una migración desesperada con un maletín, una muda y el presupuesto para un par de  noches de pensión.

Este libro trata de uno de ellos, procedente de la Catalunya interior y que llegó a la ciudad en los tiempos que se preparaba para la Exposición Universal de 1888, la que encumbró el modernismo y nos dejó la Ciutadella. Siendo nuestro personaje, sin el saberlo, un agitador anarquista. 40 años después, aparecería en helicoptero en la Exposición Universal de 1929, la que nos dejó La Fuente Mágica de Montjuic y esa extraña dictadura de Primo de Rivera.

Entre medias, la construcción de l'Eixample, la guerra de los sindicatos, la huelga de la Canadenca, la fundación del Barça, la especulación con la red de tramvías, el ocio en el Tibidabo, la Semana Trágica de 1909, la irrupción de la industria del cine,... es mil veces mejor que un Walking Free Tour.




Los libros del colegio


El mecanoscrit del segon origen (Manuel de Pedrolo, 1974)


Que pasaría si de repente toda la humanidad desapareciera sin saber porqué y solo quedasen dos adolescentes. Sería un duelo o una aventura? Querer saber que pasó, aprender a sobrevivir y a la vez sentir la libertad de un mundo sin padres ni barreras.

La ciencia ficción y la filosofía caben perfectamente en un libro, y además con Barcelona de decorado. Para muchos nos marcó al leerlo con 15 años. Demasiado radical, pero a la vez una experiencia que nos hubiese gustado haber vivido.

Adormit sobre els miralls (Jordi Sierra i Fabra)


En Barcelona no debería haber el más mínimo de racismo. Si nos miras a las ojos verás docenas de migraciones. Por eso, es de extrañar que haya algo de nosotros al otro lado del mar. Los extremeños ocuparon Perú, los Gallegos Argentina y los Canarios Venezuela. Los catalanes emigramos a Cuba, de allí nos trajimos los ingenios y el capital de los Güell para iniciar la Revolución Industrial, el conocimiento del Ferrocarril, las Habaneras, el ron cremat y la bandera estelada. Algo que siguió incluso después de la pérdida de la colonia y se truncó al inicio de la Revolución Cubana. Aun así, la hermandad entre Barcelona y Cuba está presente hoy en día, por ejemplo, en los antiguos ferrocarriles de los 80 que ahora circulan por La Habana.

Jordi Sierra i Fabra mandó a su personaje Didac a buscar sus origenes familiares a Cuba. Lo que vivió y descubrió hacen de esta una novela muy original. Jordi Sierra i Fabra también le ha costado lo suyo llegar a ser lo que es; tartamudo y con vocación desde la infancia fue despreciado por su familia y sus profesores. Echarle un ojo a esta charla:






Barcelona negra


La serie de Pepe Carbalho (Manuel Vázquez Montalbán, 1972 -1997)


Solo se puede hablar del Raval con el detalle que lo hacía Manuel Vázquez Montalbán, si has nacido en él y has crecido escuchando las coplas de las gitanas del carrer de la Cera. Luchador anti franquista en la clandestinidad, le temblaban las piernas al pasar por delante la comisaría de Via Layetana. Viajero y gourmet, puede dedicar dos páginas sin puntos y a parte para describir un vino o una receta. Nunca un personaje podía ser el alter ego del propio escritor y es siempre imposible distinguir donde acaba Manolo y empieza Pepe.

Pepe Carbalho tenía un pequeño despacho en Ciutat Vella e iba a comer a Don Luciano, restaurante que existía y que existe aun en día. El camarero, el Bromuro era un chico humilde del barrio, su ayudante, el Biscuter, el quinqui esteorotipo, como el Vaquilla o el Lute, que entraba y salía de la Model por delitos menores y la más peculiar, la Charo, la novia prostituta de Pepe, a la que quería a rabiar y consolaba por la devaluación de sus activos de mujer.

Desde finales de los 70 hasta las olimpiadas. La evolución de la ciudad casi año a año. La devaluación de Barcelona que el escritor narraba. Cada uno de los capítulos de la ciudad. Más de 30 libros. Y los viajes en sus aventuras internacionales, en Bangkok o investigando los Vuelos de la Muerte en Argentina.

Gracias a Manolo y a otros de su generación, le debemos el festival internacional de novela negra de Barcelona.


Familia de Guiri perdidos frente una parada de rosas

Novela histórica


La catedral del Mar (Ildefons Falcones, 2006)


Quizás estás pensando, este si que lo conozco. La verdad, de toda la lista es el que menos recomendaría. Escribir un relato histórico es complejo y leer este libro me recuerda a ver la versión de Charlton Heston del Cid. La Barcelona del medievo da para mucho más. Y escribir sobre la creación de una iglesia es un refrito de otro Best Seller. Aun más, gran parte de la serie de televisión no se grabó aquí, sinó en la ciudad extremeña de Plasencia, donde no sufrirás de turistificación. Pero algo si consiguió es que viese Santa María del Mar con otros ojos. Roda el Món i torna al Born.

La sombra del viento (Carlos Ruíz Safon, 2001)


Al acabar la guerra Barcelona no solo sufría hambre. También sufrió un vacío, el de los ciudadanos e intelectuales que murieron o dejaron el país. Un silencio y un medio que nunca salió de la gente que les tocó vivir los largos años de la posguerra. La ciudad se había quedado vacía, tan vacía y hambrienta como las fotos de Joan Colom. Y en esa neblina del blanco y negro, preservar la cultura para esconder los libros prohibidos, fue una épica que merece su novela.

Ruiz Zafón, llevaba años intentándolo, con libros demasiado buenos que no acabaron de encontrar su mercado; hasta que lo consiguió. Una obra de arte al alcance de cualquier tipo de lector que me evoca las historias que contaba mi abuela y al subterráneo de la librería La Canuda. Subterráneo, que también es historia.

No Ficción


10 lliçons sobre Barcelona (Manuel de Solà-Morales) 


Lo confieso, cada vez me cuesta más descubrir algo nuevo de Barcelona. Por esto me sorprendió este libro, que por cierto, está escrito a la vez en catalán y en inglés. La construcción del carrer Ferran, los proyectos urbanísticos de las exposiciones universales, la planificación y pucherazo de l'Eixample o los barrios pobres para trasladar el barraquismo de las playas del Somorrostro. Un manual, para que veas Barcelona con otros ojos.

Camino al Exit(o) (Alex Bacardí, 2019)


Que tiene Justo Molinero para haber llegado a ser lo que es, un empresario que empezó como conductor de taxi, muy parecido al personaje de "La ciudad de los Prodigios". Y que habrá sido del ex pivot del Barça Ferran Martínez. Y de donde surgió la idea de Infojobs o HolaLuz. Porque Barcelona es un centro de la emprenduría digital? Y porqué tu puedes ser parte de ello.

Álex nos trae un resumen de 15 entrevistas que ha realizado durante los últimos años como presidente del chapter de Startup Grind. Con una redacción excelente a pesar de ser su primer libro, y lleno de contenido de principio a fin; nada de bla bla bla. Esperamos más libros tuyos pronto.


El décimo libro


10 queda mejor que 9 de cara el clicbait. Aun así no es un trampa. Esta décima recomendación te la he guardado para ti. Así que nos haría muy feliz que dejases un comentarío o te subscribieras al Blog. Feliz Sant Jordi, y te esperamos ver el 23 de julio en la calle.




Donde emborrachar a un guiri

Ni el Razzmatazz, ni La Ovella Negra, ni la Pandemia. Por allí no me veréis, aunque lo ponga en mayúsculas en Trip Advisor y la Lonely Planet 🪐. Os traigo la lista para beber bien y barato. Y acordaros que en Helsinky o San Francisco el coste de la vida es el triple, así que ser generosos 😏






Bar Marsella 

Nunca ha sido tan fácil pasar del saber al vicio. El Marsella está justo en frente de la Filmoteca de Catalunya. Eso si es que al salir os manteneis en pié, y sois capaces de ver más allá de dos metros, porque lo que se viene a hacer aquí es beber absenta.

La sensación que se siente al abrir la puerta es la de entrar a otro mundo, el umbral legal más cercano a un fumadero de opio. El interior no es como un bar de principios de siglo, es que es un bar de principios de siglo, y las botellas y las aspas del ventilador llevan acumulando polvo des de la época de los tranvias a caballo.

Si quieres saber como vas a acabar mira a tu alrededor, también te servirá para entender el peculiar rito de la absenta: el terron de azucar, la copa, los mondadientes y la botella de agua con el tapón agujereado.


Los vermuts de la Barceloneta

Espera, espera, ese no es el nombre del bar. Seria muy injusto poner a uno y no el otro. Y de hecho lo mejor es hacer media cena en cada uno. En La Tasqueta 1800 vamos a comer más que beber, y en La Electriciat vamos a beber más que comer. Aunque lo mejor es mucho de todo en los dos sitios.

Ambos tienen camareros carismáticos que parecen de novela y un vermut que entra traicioneramente. En La Tasqueta pediros los chorizos del diablo y algo de pescado frito. En La Electricitat, lo que tengan, porque siempre que he ido les falta algo. Total, con la oliva que viene en el vermut se va haciendo.

Y aunque sean solo media noche, es la hora de pedir el taxi.


¿Vino o Cerveza?

Para entrar al salir del trabajo de un viernes y salir domingo por la noche. Aquí tienes todo lo que necesitas, y una lista de 25 cervezas que va rotando. La estética parece de Sports Bar, pero no lo es en absoluto. En esta calle cercana al metro de Plaça de Sants es muy fácil que se te pasen las horas volando, y también el dinero. Del ArteSans se sabe cuando se entra, pero no cuando se sale.

Mi recomendación para vino se encuentra en la Vinateria del Call. Puedes ir a botella o a copa y los vinos suelen ser de las D.O. catalanas. Se pica bien para comer, pero en mi opinión la comida es muy cara.


Donde ir a olvidar una pandemia (II) : Priorat, Prades i Solsona

Ya queda un día menos. Y al salir de esta claustrofobia invadiremos la Carretera de les Aigües, La Mola y no cabrá ni una Lambreta en el aparcamiento de Montserrat. Veremos tanta gente de pronto, que lo más probable es que prefiramos pasar otro mes encerrados. Para evitarlo os traigo unas propuestas y para hacer la transición algo más pausada, algo más humana.

Priorat, Prades y Siurana

Durante la reconquista, se cedió la sierra de la comarca del Priorat a una congregación religiosa, para que sirviera de punta de lanza frente al último reino musulmán de Catalunya, el Taifa de Xibràna, hoy Ciurana. En este pequeño pueblo, antigua fortaleza, saltó la princesa mora con su caballo por un barranco, al no querer ver su reino cristanizado. El pueblo es alejado y recondido, no está cerca de nada, y hay que ir a posta, pero vale la pena. Y está tan aislado que un enigmático nazi se exilió hasta su muerte, en 2002.

Serra de Ciurana


Lo mejor es subir des del Monasterio de Poblet, cerca de Vimbodí. Después de casi una hora de curva en curva, entenderemos porque aquí vamos a encontrar poco barcelonés. El pueblo de Prades pasa hasta desapercibido, es el típico pueblo medieval, pero sin un millar de autobuses en la entrada.

Pero un poco más adelante, bien comidos y habiendo hecho una siesta, entraremos en el Priorat. Aquí el vino es tan bueno gracias a su tierra pizarrosa que tiene su propio libro escrito por Noah Gordon. Es sorprendente que haya un pueblo autoproclamado el Nueva York del Priorat, pero lo más sorprendente, y con un poco de suerte puedes coincidir con una docena de turistas, es en las ruinas de la antiguo monasterio de clausura (ellos si que sabían lo que era estar encerrado). Debe ser uno de los monumentos menos visitados de Catalunya, Escala Dei,  y eso que es el Machu Picchu del Priorat.

Escala Dei, El Priorat

Solsona

Antes, este pueblo (capital de comarca) tenía algo de vida. Se veían subir y bajar autobuses para Andorra todos los fines de semana, hasta que construyeron la autopista de Pons. Caería en el olvido si no fuese por dos eventos que frecuentemente salen a los medios, ser el pueblo insignia de la tradición de "gegants", y por haber colgado un asno desde el campanario con una soga por carnaval. Carnaval que se celebraba incluso en el franquismo, "troleandolo" como fiesta patronal de invierno.

Aunque el casco antiguo tiene mucho encanto lo que os recomiendo es que busquéis rutas en el municipio descentralizado de Montpol. Es decir, uno de esos pueblos simbólicos formado por un ayuntamiento y una escuela y que gestionan decenas de masies, en la que no creo que se esté pasando un mal confinamiento. Aquí podéis encontrar playas fluviales, que son como las de costa, pero que no te llenan el coche de arena. Mi favorita es la Rivera Salada, donde uno puede empezar a hacer barranquismo sin aglomeraciones, ni instructores, ni seguros. Si las dos docenas de personas, principalmente de Manresa, te parecen multitud, puedes llegar hasta el pantano de la Llosa del Cavall o perderte del todo en la Vall del Lloch.

Si se te ha hecho corto, de bajada puedes parar en Cardona, cuya fortaleza fue la última en rendirse durante la Guerra de Sucesión, incluso después que capitulara Barcelona el 11 de setiembre de 1714 y que en días de niebla nos regala fotos como esta.

Cardona, foto: Cardona Turisme

Donde ir a olvidar una pandemia (I): El Maestrazgo, Vall d'Aran y Vall de Boí

Tu como yo, llevamos ya dos semanas sin perder la vista en el horizonte. Y yo como tu, he cambiado el hábito de quejarme por los planes cancelados, procrastinados o deseados, por una imposición de una nueva rutina, lo más productiva posible. Estas dos semanas indican que hemos pasado entre un cuarto y la mitad de la reclusión y que por tanto, gozaremos de la libertad de movimientos a finales de abril o a principios de mayo. Lo más probable, es que no podamos viajar con tranquilidad al Serengeti en los próximos dos años, y que la lista de requisitos para entrar en Estados Unidos sea inabarcable. Ni siquiera creo que pueda volver a ver los buitres de Monfrague pronto.

Pero si algo ha traído la reducción de emisión de carbono, no haber ido a esquiar o no haber abocado domingueros es que la naturaleza ha podido realizar su ciclo anual como no lo había hecho en años. Y el aire limpio de Barcelona o el jabalí que bajó de Collserola así lo indican.

Espero que cada día, a los ocho de la tarde, cuando todo el país estalla en aplausos, sigas teniendo en mente, que harás, donde irás y a quien verás cuando todo esto acabe. Y por si te cuesta arrancar, aquí te dejo unas ideas.


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El Maestrazgo


Como bien sabéis, una cosa son la fronteras administrativas, y otra las culturales. Esta provincia, se encuentra divida entre tres comunidades, la valenciana, la catalana y la aragonesa, pero su identidad es única e indivisible, ya sea por la lengua, la comida (como los orejones) o la música. Y también por haber sido una de las pesadillas de Franco durante la Guerra Civil.

Des del lado catalán existe una antigua vía de tren, ahora convertida en vía para caminantes y excursionistas. Nace en Tortosa, donde se puede llegar en transporte público, y ladea el Ebro. Luego empieza a empinar y tras travesar viaductos, túneles y estaciones abandonadas se entra en La Terra Alta. Allí enseguida vemos que estamos en una comarca vinícola, en Pinell del Brai encontramos una de las primeras coperativas agrarias del país. Después viene Bot, Horta de Sant Joan, Arnes, Cretas y Vall de Roures. Estos pueblos tienen algo especial y algo excepcional, esán vivos y no son un refugio para domingueros. En Horta de Sant Joan se puede visitar el centro de interpretación de Pablo Picasso, ya que el artísta pasaba los veranos de su juventud aquí. En general, en todos estos pueblos se puede ver la una arquitectura característica muy bien conservada.

Beceite: fotografia de la web de turismo de Aragón

Aun así, esta tierra fue escenario de la batalla decisiva de la Guerra Civil. En la Sierra de Pandols-Cavalls se atranchilleraron las tropas republicanas por más de 100 días y ello llevó a la destrucción de pueblos como Corbera d'Ebre, ahora visitables, y que en la tapia del ayuntamiento de Arnes, se vean las balas de los fusilados. O que en el monumento a la victoria franquista de Vall de Roures la CNT lo haya pintado de rojo y negro.

Hay varias excursiones fáciles para hacer. Puedes subir hasta el Mont Caro y ver amanecer. Des de allí se ve claramente la "banya" del Delta de l'Ebre, y la silueta de la estutua del rebeco (o quizás algun rebeco de verdad, una variante de la cabra montesa). Y para los tramposos, sabed que se puede subir en coche. La otra excursión típica es el Parrizal de Beceite, que consiste en un camino angosto entre muros de piedra a través del río Matarraña. La tercera excursión se encuentra en el tramo Valenciano y es a través de la Tinença de Benifassà, donde se encuentran pueblos minúscolos y preciosos como Herbeset.

Para acabar la ruta, des de Aragón se cruza al País Valencià, en la comarca del Ports. El pueblo más importante es Morella. Un pueblo medieval, con un gran castillo roquero y un surtido de restaurantes de primera categoría. Desde aquí arriba fue donde Jaume I inició la conquista de la València musulmana.

Vista de Ports de Tortosa-Beceite


Vall d'Aran y Vall de Boí


Si decidimos visitar estos dos valles podremos gozar de dos parajes pirinaicos muy peculiares y diferentes entre ellos. El valle de Aran fue una adquisición para la corona de España una vez se firmó la Paz de los Pirineos. Al ser el único valle que da al norte, está rodeada por altas montañas y la frontera francesa. Por eso, ha mantenido su identidad, que no es ni catalana, ni española, ni francesa, sinó occitana, teniendo su propia arquitectura, gastronomia y sobretodo, lengua propia. Este aislamiento también fue lo que llevó al maqui, el grupo guerrillero antifranquista de la postguerra a asaltar este valle, en octubre de 1944 (enlace)

Al sud encontramos La Vall de Boí, dentro de la comarca de l'Alta Ribagorça, uno de los antiguos condados catalanes. Si algo tiene de particular este pequeño valle, son los dos reconocimientos que la UNESCO ha hecho. El primer Patrimonio de la Humanidad reconocido son las iglesias románicas y sus frescos (hoy en el MNAC). El que más destaca de ellos es el de Taüll. El otro Patrimonio de la Humanidad es inmaterial y son las Fallas de los Pirineos, un descenso con antorchas que se viene realizando desde antes del cristianismo y la romanización.

En la Vall de Boí se visitan varios pueblos, como Taüll, el más comercial y expectacular a Durro, que al encontrarse más aislado es más genuino. En este mismo valle encontraras un balneario. Algo que puedes hacer, y es gratuito, es recorrer sus fuentes, cada una de las cuales, tiene propiedades distintas, desde la sanación muscular, a una fuente alta en azufre que limpia la vista. También puedes esquiar o entrar al parque natural más antiguo de Catalunya: Aiguestortes.

Taüll, Vall de Boí

Cruzando el túnel para Vielha llegamos a Aran, otro mundo totalmente diferente, como se vió antes. Vielha (5500 habitantes)  no tiene para mi un gran interés. Lo que si te recomiendo es que te acerques en coche hasta las pistas de esquí de Beret (donde esquía la familia real y los famosetes) y desde allí sigas a pie por el camino de tierra hasta el pueblo abandonado de Montgarri, pueblo abandonado con un propietario curioso. Otra visita típica es al "els ulls del jueues", una ruta facil para ver cascadas, y el único sitio donde he encontrado fresas silvestres. Finalmente, mi recomendación secreta es que os acerqueis hasta Sant Joan de Toran, uno de los pueblos menos afectados por el turismo.



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Cocina para una pandemia: hoy "Trinxat casolà de la Cerdanya"

Seguimos vivos, y eso es lo importante. Sería interesante acercarse al Pirineo y ver el deshielo. Sería interesante, pero por ahora, solo es posible a través de las web-camps abiertas (como esta de la Vall de Núria), con la venta de par en para para disfrutar del aire limpio de Barcelona, que se empieza a aparecer al de un pueblo. Pronto podremos repetir los viajes para cruzar la Cerdanya Norte en bicicleta, pero por ahora solo puedo releerlo aquí, e ir al super a comprar los tres ingredientes que hacen falta y que encontraremos pase lo que pase: patata, cebolla y col.
  1. Primero se pone a hervir una buena olla de agua
  2. Se hierven las patatas. Si son muy grandes, pártelas.
  3. Cuando llevamos un rato hirviendo patatas, echamos la cebolla, partida en dos
  4. Una media hora más tarde, acabado el capítulo de Netflix. Se hierve la col troceada y se hecha sal y pimienta al gusto
  5. Yo os recomendaría que lo hirvieses hasta quede agua para llenar dos basos.
  6. Se cuela y se guarda el líquido sobrante, ya que quedará muy buena para un caldo.
  7. Se "trinxa" todas las verduras para que quede una masa homogenia
  8. Finalmente se sofríe la verdura en una sartén con algo de ajo (y sinó eres vegano, panceta) 

Atención, la digestión puede ser costosa, no ingerirla antes de dormir si no se duerme solo. Puede hacer la convivencia difícil, aunque como decíamos de campamentos: "los pedos por la noche, son huérfanos".

Cocina para una pandemia: hoy, "sopa de corona gamba"

Sales a la calle cada dos o tres días, disfrutas como nunca de cada rayo de luz como nunca lo has hecho antes, o quizás, desde una infancia muy temprana. Hace tanto que no te fijabas que descubres tantos detalles en lo que antes solo era el primer paisaje de las mañanas. La compra, ya lo sabes, se ha convertido en un acto de liberación y te parece mágico todo, los estantes llenos, la variedad del marketing y la música que te parecía hortera por fin te emociona. 

Solo te falta llenar con el tiempo sobrante otros sentidos que siempre habías procrastinado o delegado a través de un pago. Aquí una receta, de esas de hervir unas horas y ponerse a ver Netflix.



Aquí va lo que necesitas:
  • Gambas, de las gordas, pero sobre todo que no estén cocidas (te fastidía gastar 6 euros por medio kilo, venga vamos, si estamos vivos y te regalan perejil, ...)
  • Una bolsa de zanahorias de esa del Mercadona
  • Dos cebollas (y ya que estás compra unas cuantas más para una tortilla de patatas)
  • De la nevera del corte de carne, un hueso de vaca con carne bien grasienta
  • Aceite y sal
Y aquí como hacer el mix:
  • Pon a hervir una olla bien grande
  • Agarras una sarten y cuando el aceite esté bien caliente, hechas las gambas y las tapas, si tienes guindilla, esta es un buen complemento. No te vayas a ver Netflix, a los dos minutos hecha el perejil y dale la vuelta a las gambas.
  • Saca las gambas y separa la cabeza del cuerpo. Las gambas te las comes cuando se enfríen un poco, la cabeza vuelve a la sarten y apretas las cabecitas bien fuerte contra la sarten. Cuando suelten los sesos agarras toda la argamasa de aceite y las propias cabezas y las hechas en la olla, que ya debería tener el agua hirviendo.
  • Espera 5 minutos y saca las cabezas del agua (con unas pinzas, animal!, no con la mano)
  • Ahora parte las dos cebollas y corta las zanahorias como si fuesen papas fritas y todo para la olla. Esperate dos horas mirando Netflix
  • Vuelve y hecha el pedazo de hueso con carne grasienta. Vete a ver una horita larga más de Netflix.
Ahora a esperar a que se enfríe y a disfrutar. Importante, pon lo que te sobre en la nevera una vez se te haya enfriado

Una vez la hayas cocinado escribe un comentario y dinos que te ha parecido




Las cuarentenas de Barcelona

Para una Barcelona en confinamiento por primera vez en mucho tiempo, y lo más seguro, la última en las vidas de sus ciudadanos, es bueno recordar los antecedentes y como actuó la ciudad en el pasado, cuando los brotes de enfermedad eran muchos más frecuentes, igual que los desastres naturales, plagas, incendios, guerras y motines.

Como resultado de esos desastres, la ciudad, y todas las ciudades de Europa tienen rastros visibles en monumentos, fachadas y festividades. En el área de Barcelona, se puede encontrar un pequeño cementerio de tuberculosos en el camino que va de Can Ruti hasta la Conrería de Tiana, una fosa común en el subsuelo de la Plaza de Sant Just Pastor, la fundación del Cementerio de Poblenou, el más antiguo de la ciudad y que sirvió durante la epidemia de fiebre amarilla de 1821, la fuente en la Plaça del Pedró, en el Raval, que provisionaba agua limpia durante el tifus de principio de siglo XX. El remplazo de Santa Eulalia por la Mercè como patrona de la ciudad se dio a final del s.XIX para agradecer a la virgen que acabase con una plaga y otros, que harían de este artículo uno mucho más largo.

Pero el coronavirus ha irrumpido en pleno s.XXI, bajo una sociedad a prior más culta y menos influenciable, y en un estado de la medicina mucho más avanzado. Por esto, con una mentalidad mucho más racional, no haremos procesiones a la Virgen, como se hacían durante la peste negra del siglo XIV ni culparemos ni quemaremos a los judíos, porque ya se demostró que ni era su culpa, ni cambió la situación. Entre todos, sin excepción, aprovecharemos esta oportunidad, para leer, conocernos y realizar esas tareas que llevamos procrastinando.

La sanidad, que ha sido desde siempre un bien de ricos, y de beneficencia para pobres, pero que alberga un gran saber popular en plantas y otros remedios que han servido algunos como fundamento a la medicina moderna y en otros superstición y placebo. Barcelona tuvo uno de sus primeros hospitales en la Calle de la Paja, calle que se encuentra entre la catedral y la Rambla y que se encontraba fuera muros en tiempo romano. Fue el Hospital de Sant Sever, un eficio que ha estado abandonado y apuntalado en los últimos años, y desde hace unos meses, oficinas cool. Actuó como tal, des del siglo XIV hasta 1925. Otro hospital, curiosamente, en la calle Hospital, se construye a principios del siglo XIV, al borde de la antigua calzada romana, en el tramo entre la segunda y tercera muralla. Este hospital fusionó a 6 que ya existían en la ciudad, des del siglo XII, y funcionó hasta que se quedó pequeño de nuevo y alguien que se hizo muy rico pagó a Montaner para hacer el hospital de Sant Pau. Curiosamente, quien pagó esa obra también se llamaba Pau. Luego proliferaron los hospitales públicos y míticos de la ciudad, como La Maternitat, el Clínic, l'Hospital del Mar, Vall d'Hebrón, Bellvitge y enfrente el Oncológico de Catalunya (en Hospitalet).

Las ratas que vinieron de Génova


La primera gran epidemia de la que quiero hablaros fue la Peste Negra, y fue devastadora para toda la Europa del siglo XIV, que ya estaba globalizada y donde aun convivían las tres culturas en Barcelona. Mató al 60% de los barceloneses y gracias a ello, los descendientes de los supervivientes, adquirimos la inmunidad que devastó a los nativos americanos. En el caso Catalán se engloba dentro de una racha de malas cosechas, motines e inflaciones que llevaban años asolando el reino (lo primer mal any). Se culpa de la llegada de la enfermedad a un barco genovés, que ya tenía la bodega repleta de afectados. Los descargadores del puerto fueron los primeros ciudadanos en "pillarla" y de allí, se transmitió al resto de la ciudad. Hay que pensar que en ese momento de la historia no había puerto y los barcos se descargaban en pequeñas barcazas hasta llegar a lo que hoy es el Pla de Palau.

Los muertos se enterraban entre capas de cal, para que la descomposición oliese menos. Lamentablemente, las fosas se instalaban en campos santos dentro de la ciudad. Esos cementerios, no han desaparecido, sino que se volvieron en plazas cuando el Estado se quedó bienes de la Iglesia en 1835 y gracias a ello, tenemos algún que otro espacio abierto en Ciutat Vella. Fue una enfermedad que mató a ricos y a pobres, anónimos y celebridades, pero sobretodo a aquellos que solían estar en contacto con moribundos: mujeres, médicos, notarios y clérigos. En el Hospital de la Santa Creu, el que se encuentra curiosamente en el carrer hospital, tiene una cruz y varios santos que conmemoran esa peste.

Dança de mort, Verges

Enfermedades del Nuevo Mundo


Siguieron sucediendo plagas cada 15 o 20 años, pero fue en el siglo XIX cuando la fiebre amarilla mermó la ciudad. La trajo un barco que hacía la ruta entre La Habana y la península, El Gran Turco. Barcelona no fue ni la primera ni la última de las ciudades que la sufriría, ya que fue un mal común en América y también en las ciudades que tenían un fuerte comercio (igual que pasaba en Sevilla, como vimos en la serie de Movistar+ "La Peste"). La Fiebre Amarilla entró por la Barceloneta, donde existía el puerto antiguo y forzó el aislamiento del barrio.

La Fiebre Amarilla es una enfermedad transmitida por mosquitos que hace de la piel del hombre amarilla y de su vómito negro.  Una vez afinado el barrio de la Barceloneta, se abrieron 3 lazaretos (edificios para aislar enfermos), uno el mítico Hospital de la Santa Creu, y 2 en la Villa de Gràcia, barrio recién creado unos años antes. Finalmente, el 5 de setiembre se aisla a toda la ciudad y el ejercito la acordona, en la explanada que es hoy el barrio de l'Eixample. Los ciudadanos hacen dos cosas: la primera, organizar cenas populares ya que habían visto que la enfermedad se propagaba dependiendo de su eslabón más débil, la segunda, mudarse a la ladera de Montjuic, más o menos donde hoy está Magoria-La Campana, ya que allí el aire circulaba mucho mejor. Claro que, eso si no eras un ciudadano pudiente, entonces, te dejaban escaparte a Esparraguera, cerca de la Moreneta.

Puerto de Barcelona


La Fiebre Española, que no era española

El siglo XX no empezó con buen pié: la tuberculosis, el tifus, cólera y el virus tipo A que se conoció como la Fiebre Española.

Esta fiebre no fue española para nada, de hecho no fue ni el primer país, ni el más afectado. Se cree  que los primeros positivos se dieron en Fort Ridley, en Estados Unidos, entre reclutas que se preparan para luchar en Europa. Una vez en Flandes la fiebre cruzó la trinchera. Pero para no mermar la moral de la tropa se culpó al país que hablaba públicamente de la enfermedad y que luchaba para ponerle remedio. España contratacó y la llamó "El soldado de Nápoles", pero el nickname no prospero. Es en este momento que se inventan y se popularizan las mascarillas, aunque luego se descubrió que no servían para detener el virus.


De las muchas epidemias que tuvo Barcelona en esa época me parece curiosa la del tifus. Enfermedad que tenemos asociada a países tropicales y que se contagia por beber agua en mal estado. Habeis de pensar que en esa Barcelona se bebía leche fresca de vaca, de vacas que pastaban en los patios interiores de l'Eixample y los establecimientos donde se compraban se llamaban granjas. Pero aunque las vacas fuesen urbanas, seguían defecando a su placer, y contaminando el ambiente. El ayuntamiento de entonces pensó que la mejor solución fuese llenar la ciudad de fuentes y garantizar el abastecimiento de agua limpia. El estado nacionalizó el "Rec Condal", que lleva el agua al centro de la ciudad, donde no había agua corriente en las casas, y curiosamentee en esa zona hubo menos casos de tifus que en los barrios ricos de l'Eixample.

Interior del hospital de Sant Pau


El cólera que Franco silenció


Ya estaba el "Caudillo" mayor, cuando en 1971 el cólera entró en España. Esta enfermedad provoca diarreas muy fuertes, y por tanto, efectos propios como la deshidratación. Esto se llevó por delante a 400 barceloneses, mientras que el resto del país vivía en la desinformación y se culpaba a los extranjeros de boicotear a España, que se estaba abriendo al mundo como potencia turística. Aquí podemos leer como la prensa lo ocultó, a pesar que en Irún forzaban a los españoles a vacunarse si querían pasar a Francia.

Conclusión


Aunque el estado de bienestar haya hecho de las epidemias algo que el primer mundo había olvidado. Aun forman parte del día a día en diferentes zonas olvidadas. Sentir lo que padecieron nuestros antepasados o nuestros compañeros de otros países nos hace cuestionar nuestra fragilidad como individuos, pero nuestra grandeza como sociedad. La humanidad erradicó la viruela y podrá con todo lo que se proponga. Ahora que el problema ya es global, que la información y el buen humor nos mantenga unidos y no caigamos en los prejuicios ni los errores de las generaciones pasadas.

Música para Guiris

Estimados expats, turistas y demás gente de paso. Os traigo algunas canciones y curiosidades sobre la música que ha salido de Barcelona o que hemos consumido los nativos, desde los tiempos del walkmann a los festivales, la Mercé y el Spotify, y que nos ha acompañado para lo bueno y lo malo.

Pensareis que el éxito de Rosalia ha sido espontáneo. Y que para cantar reaggeton hay que ser analfabeto;  no es así. Ella estudió en la ESMUC, la universidad pública de estudios musicales de Catalunya. Sus vídeos fueron creados por el estudio Canada, otro emblema de la ciudad.

Pero la movida viene de lejos, Sonar y Primavera Sound son festivales que mueven mucho dinero y tienen los mejores carteles en música electrónica y alternativa, respectivamente, ya empiezan a tener ediciones y están totalmente consolidados a nivel mundial pero surgieron de un experimento de los noventa: el Doctor Music Festival, que se realizó durante tres veranos en el Pirineo de Lleida y que llegó a traer a Tina Turner, Bob Dylan o Lou Reed, siendo el primer macro festival de toda España. Curiosamente, su web sigue en pié tal como la dejaron en 1997, si queréis llorar de nostalgia clic aquí.

Eso no lo era todo, Sputnik, un programa especializado en música alternativa retransmitido por la televisión pública de Catalunya. Toda esta fórmula se complementa con una revista aun vigente, Enderrock, siendo desde 1993 la primera revista musical escrita en catalán. Entonces no es de sorprender que la Universidad de Telecomunicaciones sea capaz de organizar la Telecogresca cada año, un concierto exclusivamente organizado por estudiantes que atrae a 12.000 personas y artistas de primera fila, siendo un referente único en Europa.

Escenario de la Telecogresca en el Forum de Barcelona

Veis que viene de lejos? Y aun más lejos, y aunque tenga que acotarlo al tiempo de vida de la generación Milenian, quería empezar la explicación con un grupo de 16 cantantes de finales de los 60 que reivindicaron la canción en catalan, eran "Els 16 jutges". Sin ellos hoy no estarías leyendo este artículo. El más notorio internacionalmente es Joan Manuel Serrat, quien en 1968 fue vetado en Eurovisión por pretender cantar en catalán. En la playlist os dejo la versión hecha por el uruguayo Jorge Drexler de su canción Mediterráneo.
Que han vertido en ti cien pueblos de Algeciras a Estambul para que pintes de azul sus largas noches de invierno.
Barcelona ha sido un reclamo para artistas, así el grupo colombiano Bacilos escribió una canción sobre una noche de bohemia en la ciudad, "La nit és nostra". Jorge Drexler abre el disco Cara B, con los anuncios de inicio de espectáculo de diferentes salas de conciertos de las afueras de Barcelona y la banda sueca "We are from Barcelona" fue catapultada gracias a anuncios de cerveza. A mediados de los 200X, la música sueca se popularizó gracias a Billie and the Vision, un grupo que hubiese pasado sin pena ni gloria si no hubiese sido por este anuncio (dedicad 2 minutos de vuestra vida, vale la pena).



En ese año, el festival organizado por Estrella Damm para la Mercé llegó a cifras recor de asistencia y nunca más se pudo celebrar en la Antigua Fábrica. Desde entonces se celebra en el Bogatell.
Y la noche va dejando nos solos, y cada mitad, se acerca a su modo, y yo solo pido que nunca amenazca, que la noche es nuestra, que la nit es nostra, que la nit es nostra
En la esfera nacional, Barcelona se conoce por ser una ciudad hipster. En realidad ser hipster es caro, y evidentemente no toda la ciudad lo puede ser así que seran facilmente localizables en el barrio de Gracia, junto a hippies y otros bohemios. Love of Lesbian, reivindica su origen Barcelonés y humilde en cada concierto, sin que mucha gente sepa que son de la periferia, exectamente de Sant Vicenç dels Horts, però eso si, de humilde y trabajador lo han sido mucho y ahora recogen el fruto de tantos y tantos años en la sombra, de hecho, el Doctor Music Festival ya apostó por ellos. Otro grupo dentro de este género es la Casa Azul, altamente experimental y nada despreciable.
Lo olvidé entre proyectos de sublevación. Entre pobres achaques de sinceridad. Lo perdí programando mi gran evasión. Entre altivos delirios de seguridad (Que se siente al ser tan joven?, La casa azul, 2011)
Si vais a cualquier fiesta popular o os subis a un coche de un local, lo más probable es que este escuchando Txarango, Doctor Prats, La Troba Kung Fu o La Pegatina. Una mezcla bien agitada de salsa, cumbia y vallenato, pero con una fuerte base en un estilo artístico genuino de la ciudad, y muy ligado al pueblo calé o romani: la rumba catalana.

Barcelona tiene tres núcleos de población gitana con mucha historia. Un primer grupo en el barrio de Hostalfrancs, cerca de Plaça España, un segundo en el Paral·lel i un tercero en la Plaça del Respall, en el barrio de Gracia. Peret era un gitano del Paral·lel amigo del Gato Perez, un gitano argentino de Gràcia. Hoy en día aun hay peleas por quien inventó el "ventilador" el movimiento de mano para tocar la guitarra propio de la rumba catalana. En la lista encontrareis "La rumba de Barcelona" donde explica la historia, (mucho mejor que leerlo en Wikipedia). El himno de las Olimpiadas, "Amigos para siempre" de Los Manolos, un mix mal hablado de castellano, catalan e inglés, es quizás la canción más conocida internacionalmente de este genero, para mi, es una de esas canciones alegres tan ligada a las despedidas, que me pone algo triste.
Amigos para siempre means you always be friend, amics per sempre un altre cop ja ens veurem, friends for always not a summer or a spring, ahy amigos para siempre
Saltando cien años para atrás, que para delante no va a ser posible, nos encontramos con el otro genero genuino de la periferia costeña de Barcelona, la Havanera, estilo inventado por los soldados que fueron a luchar a Cuba, y con temas fuertemente vinculados al mar y a la guerra. La música suele ser cantada por voces masculinas y muy graves, incluso rotas, a ritmo de tres por cuatro y con acordeon. Aunque el clásico de los clásicos sea "El meu avi", os mando en la playlist la versión de Silvia Perez Cruz "vestida de nit". Es recomendable que alguna noche de verano os acerqueis a algun pueblo de costa a ver una cantada y beber el Ron Cremat. Si os cuesta, saber que en setiembre hay una en la playa del Poble Nou.



Volviendo a la situación que subis al coche de un catalan, y si es como yo, un joven de 33 años y no está escuchando derivados de la rumba, lo que sonará serán grallas o dolzaines, un instrumento de origen árabe y muy empleado en la música hardcore, reagge y ska. Los grupos Obrint Pas, Aspencat, La Gossa Sorda la emplean y cantan en valenciano canciones con alto contenido político y social. Entre el Turia (Valencia) y el Segura (Alicante), hay una de las concentraciones de músicos altísima, a raíz de las coplas y bandas populares. Un cuarto grupo de la zona a tener en cuenta, es La Raíz.

Como ya no podreis ir en vuestras vidas a un concierto de ellos. Os dejo un video grabado en Alcoi



Os dejo "Camals mullats" la canción con la que se hicieron por fin famosos en Barcelona después de años y años, y que hicieron junto al grupo de Sants "Pirats Sound System"

Voy a seguir pasándome la línea cronológica por los libros de estilo y ahora vamos a caer en el Rock Català, o lo que yo entiendo como la segunda generación de música en catalán, des de inicio de los 90 hasta los primeros años de los 2000 surgieron algunos grupos de composición típica (guitarra, voz, bajo y bateria) y acordes básicos y repetitivos y cuyas canciones són himnos generacionales.

  • Sau: grupo de la zona de les Guilleries. Actualmente Sau es un pueblo anegado por un pantano. Son conocidos por ser el grupo de un solo hit y porque su cantante fue una de las primeras figuras públicas que salió del armario. Os dejo la versión de Shakira del "Boig per tu".
  • Sopa de Cabra: de Girona y alrededores por eso no es de extrañar que hayan hecho un himno de "L'Empordà"
  • Els Pets. Vamos para el sur, alrededor de Tarragona hay la petroquímica de Constantí, de petroquímica sale Pets (que significa pedo en catalán), que junto las "llufes" (palabra que significa pedo que no hace ruido pero huele) alcanzaron el número 1 en las listas nacionales de España con el disco "Bon dia". De hecho aun siguen activos y no pierden su carisma.
  • Lax'N'Busto tan escatológico como el anterior, ya que tiene el nombre de una marca de laxantes. Su cantante original era nuestro Manu Chao, un dia se largó y pusieron a un chico guapo con formación operística. A pesar de este movimiento tan raro, son pegadizos y con sus canciones hemos aprendido a tocar la guitarra.
Misma época, pero en castellano un alto y loco vecino del Clot hizo famoso al barrio. "Loquillo y los Trogloditas" plasma escenas del ambiento underground que hoy aun podemos ver en Marina (excluyendo los lugares hipsters) y lo que queda del carrer Tallers. El otro orgullo charnego fueron el "El último de la fila", del Poble Nou.

Des de las reacción de los jóvenes durante los peores momentos de la crisis (2010 hacia delante), que resultó en el movimiento de ocupación de plazas del 15-M, junto a las reivindicaciones de soberanía catalana, ha hecho de la década de los 10's algo dificilmente de igualar. Txarango es un grupo del interior de Catalunya que se conocieron siendo estudiantes en la ciudad, "Amagada Primavera" explica la historia de un Sant Jordi en el Barri Gòtic, "Batega" es puramente un poema a la ciudad:

"cuando se hace de día en la ciudad de los soñolientes, nadie persigue a las horas, nunca se duermen los despertadores, nunca se despiertan las personas, y en algún lugar de este desastre la mañana es un sastre que con el Sol y la persiana, engalanan un vestido de luz en tu piel, juntos alargaremos las horas de la noche cual borracho que baila sin orquesta, que afuera se hunda el mundo, que caigan mil tormentas, tu y yo desaremos con los pies las olas de la prisa"

Aparecieron dos grupos de música ligera con letras sobre hechos cotidianos y costumbristas, un alzamiento de la belleza del día a día. Els Amics de les Arts hicieron dos discos maravillosos. En ellos encontramos Jean Luc y 4-3-3 dos formas de afrontar las frustaciones de ligue con la mayor naturalidad. Manel, otro grupo que está en el reservadísimo grupo de haber sido número 1 en las listas de venta a nivel nacional, cantando solamente en catalán. Y Oques Grases, que lo descubrí en el Cruïlla, cuando empezaban a conocerse, creo que sencillamente, han inventado un género con canciones que se inventan palabras y que te ponen de buen humor.

Finalmente, si has llegado hasta aquí solo decirte que busques la playlist en Spotify "Musica para guiris" y nos sigas. Verás que allí hay un grupo del que no he hablado y que nadie conoce. Los conocí en las fiestas de Sants hacia 2013, quizás fue el mejor concierto de su vida, creo que en Spotify les escucho solamente yo. Se llaman Born54, que tal si los ponemos en el lugar que se merecen?



Cuando Barcelona era Barcino

Cuando los romanos pusieron el pie en lo que luego se llamó la plana de Barcelona debieron ver un llano muy diferente al que conocemos hoy en día en esa tierra que habían llamado la tierra de los conejos (iberia) y a sus habitantes íberos, sin percatarse de sus diferencias y como es habitual en una fuerza invasora, tratando en un su conjunto como algo homogenio, aún así, a los de esta zona les llamó Layetanos, por su afición a comer yogurt.

Si querían ir a visitar a los íberos, tenían que acercarse a Puig Castellar, en la actual Santa Coloma de Gramanet, los cuales preferían ubicar sus pueblos en lo alto de los cerros. A los pies de esa montaña, los romanos fundaron Baetulo, la actual Badalona, que tenía por aquél entonces la autoridad económica en la zona y que servía para comerciar y romanizar la sierra de Marina, desde Montcada hasta Mataró, donde hoy en día se pueden ver y visitar diferentes poblados. Algo debía haber en Collserola puesto que Tibidabo, la montaña más alta, es uno de los pocos nombres que nos quedan del origen íbero.

En aquellos tiempos hasta la geografía era diferente, el nivel del mar era más alto, justo donde existe la parada de metro de Llacuna, había una llacuna donde no era muy agradable de vivir por el riesgo de contraer malaria. El Clot no existía. Montjuic no era en si una isla, però si que tenía una entrada de agua en la zona que hoy sería el Rabal, la actual Barceloneta si que estaba aislada de la tierra continental y lo más sorprendente, el río Llobregat en lugar de acabar en delta acababa en estuario. És decir, el mar llegaba muy adentro, hacia alrededor de Sant Adreu de la Barca, pueblo que lleva el nombre por una barca romana que se encontró hace siglos a unos 30 km del nivel del mar.

A pesar de haber sufrido colonias, migraciones, invasiones e incluso 40 años de fascismo, aun podemos encontrar algún que otro vestigio anterior. A parte de elementos funerarios como dólmens, en las noches cercanas al solsticio de verano en los altos valles del Pirineo, aun se hace la bajada de antorchas (o Falles dels Pirineus), una tradición que por su antiguedad (más de 2000 años) está reconocida y protegida por la Unesco.

En esta tierra tan poco habitada y por la que transcurría una calzada romana que comunicaba l'Empordà con la capital de provincia, Tarraco (actual Tarragona) existía una tramo de terreno sin población y con una rica explanada para explotar. Por ello, sobre una pequeña montaña que existía justo en frente del mar, se fundó Barcino, siguiendo el patrón de ciudad romana. Por eso no es de extrañar que cuando salimos del metro Jaume I, tengamos que subir hasta Plaza Sant Jaume para luego volver a bajar hasta las Ramblas. Lo mismo pasa para cualquiera de las calles que rodean la calle Banys Nous, y que no es más que un camino de ronda exterior que rodeaba la antigua ciudad romana.

Para roma Barcino era insignificante, una de las muchas ciudades que se crearon para llenar un vacío y explotar econòmicamente el área de alrededores, a la vez que se puebla con el excedente de población de otras regiones. En este caso, además gestionaba un tramo de carretera. L'Empordà que es más bien conocida como Costa Brava, procede de Emporium, que significa lugar de intercambio, y es herencia de lo que fue en su inicio, un centro comercial. Alrededor de él se fundaban las explotaciones agrarias, conocidas como Villas, y por ello, no es de extrañar que varías de las poblaciones de la comarca tengan un nombre derivado de Villa. De allí seguía la vía que tenía que pasar por Badalona y de allí hasta Barcino, en lo que son sorpendemente hoy en día las calles de Gran de Sant Andreu, Gran de la Sagrera, el Clot y después Rec Condal, hasta cruzar la Vía Layetana. Más allá seguía por el carrer Hospital, una vez se llega a Sant Antoni, seguía por la calle Mistral hasta llegar a Plaza Espanya, donde en época medieval había una cruz con una cubierta que marcaba el límite de Barcelona. La actual carretera de Sants que llega prácticamente hasta el Llobregat también sigue el trazado romano.

Barcino tenía sed y traía el agua principalmente del Besós. Aunque muchos piensen que el acueducto romano sigue en pié tal como se puede ver en la Plaza de la Catedral, hay que decír que el tramo que se ve es completamente falso. Pero si se andan 100 metros hasta la Plaça del 8 de Març, uno de los edificios usó la estructura del acueducto para formar una pared. En el Centre Excursionista de Catalunya también se puede ver parte de las columnas del Templo que tenía la ciudad y desde la Plaça del Rei se accede al Museo de Història de la Ciutat, donde se puede ver los fundamentos romanos.

Aunque Barcino era apenas un pequeño municipio aislado, también tuvo una heroína, Santa Eulàlia, que fue patrona de la Ciudad por más de 1000 años, había nacido en Sarría y procesaba su fe católica a pesar de que el gobernador romano estaba locamente enamorado de ella. La quiso convertir y para convencerla le aplico 13 severos castigos, hasta que el último acabo provocando su muerte. Hoy en día, cada una de 13 ocas del claustro de la Catedral rememora cada uno de sus martirios. Y el ayuntamiento intenta está reivindicandola promoviendo unas segundas fiestas en Febrero, las Festes de la Laia.

Antes de cerrar este articulo quería llegar a una conclusión. ¿No os parece que Barcelona fue fundada por un grupo de expatriados?

El salto del gitano

Hay sitios que no llegaríamos ni siquiera por Internet, sitios que desconocemos porque no nos inundan con anuncios ni fotografías de amigos ni de conocidos que tenemos como amigos en redes sociales. Lugares que no quedan cerca de nada y nunca se escucha pero que conocía por ser parte de mis raíces y por ser narrado por la pasión de quien ha ido de un sitio a otro hasta saber que algo era insuperable, que era la misma perfección.

Y de tanto haberlo escuchado y de nunca haber ido, a pesar de haber visto mundo y estar en la mitad de la treintena. De tanto esperar y ver como el asfalto iba siendo cada vez más testimonial, la presencia del hombre más escasa y sus restos más residuales fui entendiendo que de algún momento a otro sería engullido por los alcornoques y de alguna forma pasaría a ser pasto de la nube de buitres como un destino nítido y natural. Esa espera y esas leyendas hizo de mi transición hacia otro mundo en que la naturaleza volvía a ser ella y el hombre solo velaba por su equilibrio, cuando me dirigía al corazón de Monfrague.

Para ello había conseguido alquilar una piragua y junto a un grupo y a los guías nos metimos en el río para ver en las islas de los meandros las anidaciones y muy a lo lejos la entrada al cañón. Quizás el sitio no fue lo que más me sorprendió ni esa agua turbia y cálida en la que nos bañábamos, sino los integrantes de esa expedición y que consistía en una familia media y típica de la España castiza, luego un padre y un hijo gallegos y el guía que se trajo a una amiga de Badajoz. Era si que la familia hizo sus cosas de familia allí en su mundo, los gallegos jugaban a ser Milhouse Van Houten y su padre siendo tan plastas como esa gente que se te engancha para hablar de fútbol y de que lo del Barça es una racha y el Madrid se volverá a imponer y de que es una pena que Cristiano se haya ido para no pagar impuestos, y el guía a lo suyo, con su amiga tumbada en la canoa mirando las nubes, y hablando de que paises irán a visitar cuando llegue el frío. Más adelante, bañándonos en el agua se repetirá la escena en cada uno de los roles y el guía recalcará que esa es su oficina, por la mañana a buscar nidos y por la tarde a bañarse al río cada día del verano.

En algún momento de mis veinte años soñé en ser es guía nómada en invierno y epicúrista en verano. Y en algún momento se desvió hacía una tendencia mucho más natural como la de la familia que hace cosas de familia o como la del plasta que quiere intimar hablando de fútbol. Y ese momento y esa reflexión fue lo que me enseñó Extremadura.

Le pregunté al guía donde podría ver la cigüeña negra y me describió una pared que se encontraba a 3 km, casi palmo a palmo, los recobecos, los salientes y los matojos que debía seguir para encontrar el nido, con sus poyuelos y la madre a un metro secando sus plumas al Sol. Me despedí y el sintió la admiración y la envidia. Más arriba, en el último atardecer del viaje, en lo alto del castillo recordé las siestas que alguien me había contado que se había hecho durante su mili en Cáceres. Y entre medias unas montañas por la que pastaban tranquilas familias de ciervos a centenares.

Madrugué para cruzar la M-40 a una hora relajada y un poco más allá en Medinacelli recogí a una autoestopista canaria de 24 años que hizo mi viaje más ameno. "Sabes, Dani, el tema del autoestop y el vivir en comunas se me está haciendo cada vez más complicado, y sobretodo la recolección de la vendimia, cada vez me duele más la espalda" y tras una pausa de arrepentimiento "Dani, debería haber estudiado", y mi respuesta fue clara y concisa "Yo creo que no, has hecho bien".


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Un dia por Medellín, Trujillo, Mérida sin pasaporte ni aviones

En lo alto de un anfiteatro de casi 2000 años, el viento de la noche giraba en el aire exactamente a las diez de la noche, en ese momento que en mitad del verano, y sin necesidad de lluvia, con el privilegio que conceden algunos ecosistemas altos y secos, la temperatura se volvió tan agradable como agradable es una tarde entre abril y julio.

El viento de la noche, que aun no cantaba bajo la noche estrellada, lo haría y reinventaría la ópera para recordarnos la muerte de un pueblo, en la tierra que los marginó y los exilió, de la diáspora judía. En ese gran taburete de piedra tosca y gastada, que había sido el respaldo rudo de una de mármol noble en una provincia apartada de un imperio legendario.

Sin numerar, el pueblo llano nos sentábamos en lo alto, allí donde la piedra erosionada daba cierto confort, o sobre las almohadas que los veteranos habían traído. Mientras se llamaba al público a tomar asiento, los vecinos y amigos se saludaban en los sillares del anfiteatro de Mérida.

Esa mañana, me había despertado cerca de Medellín. El pueblo que vio nacer a Hernán Cortés y que estaba tan vacío como vacío se había quedado cuando Hernán fue para América con alguno noble, pero sobretodo con los que no tenían que perder ni ninguna razón por la que quedarse. Algo agotadas las cigüeñas estaban ya de aguantar el verano, cada vez más costoso y portadoras de nanas entre África y el sur de Europa a la orilla de un Tajo ancho por el que cruzaba un puente de piedra que había visto partir a los hijos hacia América.

Por allí crucé para ir a Trujillo siguiendo la sombra del otro conquistador, Pizarro quien había llorado las frustaciones de la infancia en esas calles, en esa enorme plaza en cuyas escalinatas habían situado su estatua. Si no fuese por las migas, dudaría si me encuentro en alguna ciudad colonial de América. Pero no, allí en medio de Extremadura, aun con el recuerdo de los amigos que me pedían una justificación por encontrarme allí, observando en una sombra, cada uno de los detalles, de los balcones, de las puertas, de las cigueñas y del pasar pesadumbre de algún otro turista, curiosamente japonés o coreano que no tengo ni idea de como había acabado allí.

Ambos tratados como héroes, aunque tengamos el deber de revisar ahora que ya no hemos de sostener nuestro autoestima en épocas mejore,  ni en personajes de leyenda ni en santos y sus milagros dogmáticos. Y para revisar tendría que seguir viajando a otro hemisferio, con otras leyendas y a otra altitudes.


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Por la vereda de la puerta de atrás

En cualquier viaje, llega un momento en que desearías despertar en tu cama, poner los pies sobre las cosas y empezar con tu rutina. Tus hábitos de desayuno, el ruino de la vecindad, las noticias y la asistencia a un trabajo al que dedicas 10 horas al día, y que te deja agotado pero realizado. Con el tiempo, aprendí que debo llevar encima para no sentir esa desesperación, cuando estar solo y cuando buscar compañía, hasta cuando vale la pena improvisar o trazar un plan, y dar su tiempo a cada acto cotidiano, aunque se transite a un lugar desconocido.

Esa primera noche, en la que había aparcado en la ladera norte del valle de la Vera, bajo unos montes de 2000 metros, desconocidos en mi geografía, leía con la puerta abierta mientras escuchaba el río, allí abajo. Decía que por allí, el hombre más poderoso que había existido hacia ese momento, después de dejarlo todo bien arreglado había decidido pasar sus últimos días a 20 km de allí. Carlos I, por no pisar la traidora ciudad de Plasencia se había hecho subir y bajar por cuatro portadores por esas montañas. Y en eso se acercaba un coche con dos pasajeras que me hicieron reaccionar algo brusco. Al fin y al cabo, siempre es mejor pasar desapercibido cuando se duerme en un coche. Ellas empezaron a fumar y se sintieron tan relajadas que decidieron besarse. Y yo me preguntaba, si aun existirán sitios done se hayan de esconder algunas formas de amar. La lectura es agradable pero es mejor apagar la luz y fundirse a negro. Ellas volverán a su rutina y volverá el tranquilo cantar de las ranas.

A la mañana y no muy temprano, antes de que abriesen los bares, empecé a subir por esa ladera que tenía un poco de ibera, romana, mora y judía hasta llegar a un salto de río sin nada ni nadie. No sabía cuanto tardaría en aparecer la Aloja, pero me quedé hipnotizado casi dos horas mientras el Sol iba ganando terreno y finalmente, irremediablemente llegó la humanidad y toco salir en un momento en que un sin fin de recuerdos, pensamientos y ideas habían transcurrido al mismo ritmo que la catarata.

Otros lugares del Norte me esperaban, lugares conocidos en las delicadezas del supermercado como el Pimentón de la Vera y las cerezas del Jerte, dulces, pero calientes, rojas y a raudales, en el suelo y en los cielos, tan imposibles de sintentizar su sabor. Pasaba de valle en valle por los altos, una hora o dos horas en cada uno, mirando la aguja del combustible y el otro ojo en las aves que volaban a ras de las carretera. En cualquier momento aparecía una catarata o un barranco abrupto, el valle y un campanario allí abajo. Las pozas de agua, fría, llena de los hijos que emigraron, sencillamente felices, y yo uno más, en el eterno de debate del quejarse del calor o meterse en el agua helada.

Y así es como había olvidado que haría al regresar a casa, donde dormiría, o que tendría que hacer al día siguiente, pero aún me equivocaba, aun había mucha Extremadura antes de volver a casa.


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Dulce introducción al caos (*)

Cuando paseamos en un lugar nuevo o descubrimos una nueva ciudad, o justo todo lo contrario, en los trayectos más habituales y cotidianos, sucede que pasamos por alto un sin fin de detalles para ignorar o categorizar según nuestras experiencias. En la infancia todos tenemos y perdemos la curiosidad, pero en una adultez sana y sin prejuicios vamos acumulando los valores, la experiencia e incluso el dinero para el empeño del arte de interpretar, sentir, comer, escuchar y mirar. Entonces, el trazado de una antigua ciudad puede romper nuestros esquemas.

En Plasencia* y Extremadura en general hubieron dos hechos, producidos ambos en un mismo reinado, que marcaron el trascurso de la historia. De esta tierra sin mar, salieron los conquistadores europeos que poblaron y saquearon en su primera oleada América Latina, por eso no es de extrañar que algunos lugares del continente andino, sean un puro injerto extremeño. El segundo, la expulsión o conversión forzosa de los judíos impuso un nuevo orden social. Esta entrada en Avagabundear explica estos hechos y otros debidos a esa costumbre lejana y tan nuestra de dejar las cosas a media y de hacernos la puñeta. Plasencia no son piedras, es un museo al aire libre de un micro-todo.

Todo empieza cuando el rey Alfonso VIII se crea una ciudad para su propiedad en un sitio donde no había nada y le da un lema bien relajado: "Ut placeat Deo et Hominibus" que en español del XXI significa para que plazca Dios y el hombre. Le place tanto al obispo de la ciudad de Coria, que cierra la sucursal y mueve el obispado a Plasencia. A los de Coria les gusta tanto la idea, que en el palacio obispal cuelgan el cartel, "se vende cuadra porque se nos ha marchado el burro".

El obispo llega y dice que la iglesia románica no le gusta así que empieza la reconstrucción y durante el periodo de transición, periodo que aun dura hoy en día, irán construyendo de a poquito en poquito un tramo de unos 5 metros de la nueva catedral gótica. Y a medio hacer, paran, lo que da la sensación que un edificio se esté comiendo a otro de tal forma, que el obispo que tiene su casa a los pies de la portada románica tiene miedo que la pared se caiga encima suyo y manda construir un puntal. Puntal que aun dura 5 siglos después. Es tan cinematográfico lo que sucede aquí, que se han rodado varías series, aunque no tengan nada que ver. La Catedral del Mar se grabó aquí, y no en el Born, igual que la serie Isabel, que se hizo aquí en lugar de Sant Jeroni de la Muga en Badalona.

Pero por otro lado, Plasencia y toda Extremadura se fue llenando con los dividendos de las expediciones maya e inca, así que las familias pudientes adornaron sus casas con el componente arquitectónico que estaba de moda: el balcón cantonero, con un gran escudo familiar encima de él. Este tipo de balcón indica que la familia controla dos calles, por lo tanto es un signo de poder, y que ha podido pagar la construcción a un buen arquitecto, por lo tanto, que tiene dinero. Y dos de estas familias, podrían ser perfectamente la versión placentina de los Capuletos y los Montescos, los Zúñiga y los Guzmán. Tenían tanto odio entre ellos que levantaron una iglesia entre sus dos palacios para no tenerse que ver. Hoy en día, delante de los dos palacios y la iglesia, se encuentra la sucursal de la delegación de Hacienda. Para hacer el tema más morboso, diremos que uno de los palacios pertenece hoy en día al SAREB (el banco malo), pero solo su mitad.

De aquí, fueron expulsado los judíos, de un día para otro, igual que en toda Castilla y Catalunya (donde les habían pegado una paliza culpándolas de la Peste Negra). Los Sefardíes, que ya habían estado aquí en los tiempos de los romanos, pierden sus propiedades y la Península pierde sus oficios. Aun así, algunos se quedan e incluso copan estamentos altos en la Iglesia y la Inquisición. Es el caso de uno de los obispos de Plasencia, y era tan salao, que como procedía, igual que la Virgen María, de la tribu israelí de los Levi, rezaba en las misas. "Virgen María purísima, madre de Dios, y pariente mío".

No fue ni el primero ni el último que cambió de chaqueta. De allí el origen gastronómico de "la Patatera", un embutido que emplea el pimentón de la Vera (pimentón traído de América en el primer o segundo viaje), hecho originalmente con patata y que tiene la apariencia de un chorizo.

Ya hemos hablado de la catedral, un poco, porque da para ríos de tinta, como los insultos explícitos que hay hacia algunas ordenes religiosas en el interior de la iglesia, como frailes montando orgías o teniendo relaciones con perros, todo labrado en fina madera en los sillares del coro. Resalta la tumba de un obispo carlista tan lejos de Navarra, donde Isabel II lo mandó a morir por poner tierra de por medio. La misma Isabel que un día vio que un tallo de mujer andaba desnudo por la catedral y le dio uno de los vestidos que llevaba en la maleta. Fuera de la catedral, en una de las torres, la leyenda dice que una gitana estropeó uno de los relojes. Maldición gitana o no, lleva ya algún siglo y nadie ha subido a cambiarle la pila.

Y finalmente, la joya de la corona, un autómata al estilo Gepeto que da martillazos a las campanas de la casa consistorial. El Abuelo Mayorga, que funcionaba perfectamente, lo restauraron un poquito y se rompió, y allí sigue, quietecito a los cuartos y a las horas en punto.

(*) El título del artículo es un reconocimiento al grupo Extremoduro, nacido en esta ciudad, y cuyo tema, "Dulce Introducción al caos" escuche al entrar, al salir y en otros momentos del viaje y la vida.


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Para que plazca a Dios y a los hombres

Para un barcelonés de pro, acostumbrado a sus dos nudos, el de la Trinidad y el del Llobregat, circumbalar Madrid por la M-40, aún sea en pleno verano, es más que un acto de fe en el GPS, es un examen de geografía e historia. Por la M-30, O'Donell y otros borbones e ilustrados que muy bien ya no recuerdo ni que hicieron ni porque se merecen ser recordados. Después, la salida para Brunete, que si, allí no solo la República plantó cara a los fascistas italianos, sino que les ganó. Y finalmente las ciudades periféricas en sentido horario: Alicante, Málaga, Sevilla y por fin, dirección Badajoz.

Y aquí entraríamos en el momento de calzarme las gafas de Sol, y prender la música de Triana o La Raíz. Pero sufro uno de los efectos veraniegos peninsulares. La carretera está cortada y si miro a la derecha veo el porque: en la Sierra se vislumbran las cortinas de humo del incendio cerca de Parla. Hoy algunas personas llegarán tarde a sus trabajos, o serán realojados de sus casas, pero también algún pájaro perderá sus pollinos en el nido, y sufrirá igual que cualquier madre sufre al perder sus crías. Aunque lo cómodo sería esperar en la retención forzando una temperatura de confort y mirar o ignorar como arde el monte, prefiero aparcar en una sombra de Xanadú, un centro comercial que es famoso por albergar una pista de esquí artificial. Si está pista, y el edificio que la alberga ha de estar a menos de 0 grados mientras el monte se quema al otro lado de la autopista, da que pensar que algo no funciona en nuestro racionamiento.

Coincide que dos de mis amistades más cercanas me escriben en un lapso de tiempo muy corto. ¿Como? ¿Extremadura? ¿pero que ha pasado algo? Bueno, ves con cuidado. Y es que que razón conlleva a un ser a fijar hacia este destino tan poco común al cual solo se llega por algún rastro de sangre en el parentesco? El perfecto desconocimiento hacia un lugar vacío en el mapa con una primera parada en el norte, Plasencia, donde no me esperaba el Rober tocando el cuarto movimiento de la Ley Innata, sino uno de esos individuos capaces de andar por la calle a 40 grados y que ya me creía extinguidos, gorristas o gorreras, seres de poca carne y hueso que de facto se vuelven los parquímetros de los pueblos. Esa fue mi bienvenida, con ya 700 km y el arrepentimiento porque todo ese trayecto realmente no había servido para nada, "Dani, te has vuelto a pasar de listo". Pero mi suerte estaba apunto de cambiar.

Tan acostumbrado a empezar las visitas a una ciudad con un simple tour de Sandelman o viendo un video sobre españoles sobre el mundo. Esa latitud y ese calor seco me daban a entender que debía empezar a tirar del hilo de otra forma. Siempre era igual, empezaba, y la historia de algún señor me llevaba a un sitio, de allí las leyendas de alguna anciana a otro, una llamada a casa, o a algún amigo, pero allí, tan lejos de todos debía empezar de otra forma, en algún sitio debía empezar la chispa, y estas fueron las ganas de contar y revivir este blog, de inmortalizar y compartir las vivencias, los sentimientos y las coincidencias. Como cuando al pasar por una portalada en la que no había prestado atención, escuché decir, para empezar el tour, necesitamos ser al menos tres. Entré en la oficina de información y turismo para ser el tercero de este tour multitudinario. "A ver, tu, de donde has salido?", de Barcelona, "Tienes sangre extremeña, verdad?", y por unos segundos me quedé pensando para contestar, "si, parte de mi, viene de aquí".


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