Juegos para horas de espera (II): los chinos

Introducción

El juego que explico vuelve a ser muy adictivo, se pueden jugar a partid de 2 personas, pero más de cinco puede resultar pesado. Las partidas duran muy poco, pero se puede competir jugando al mejor de 5, 10,...

Las normas son muy sencillas, en España un chino es una piedra del tamaño de un garbanzo. Cada jugador debe coger 3 chinos (o cualquier otro número, pero igual para todos los jugadores). A falta de piedras cualquier cosa vale, tapones de bolígrafo, pipas, boñigas de oveja,...

Los pasos que se siguen son los siguientes.

1. Cada jugador escoge en secreto un número de piedras, o ninguna, las esconde en un puño de cara a los demás jugadores. Las demás piedras deben quedar escondidas en el otro puño, detrás de la espalda.

2. Por orden, cada jugador dice el número de piedras que suman todas las piedras escondidas por los participantes. Se debe acordar si está permitido repetir el mismo número entre distintos jugadores.

3. Se muestran las piedras que cada uno tiene en la mano. Si algún jugador ha acertado, él ha ganado.

Historia

Según una teoría, el juego pudo haber sido inventando por Felipe Valdeón Triguero, pastor de Bercianos del Real Camino, provincia de León, en 1787. Según se cuenta en dicho pueblo, estando una tarde al cuidado del ganado en compañía de otros pastores, a Felipe se le ocurrió la idea de coger unas piedras del suelo invitando a la vez al resto de pastores a que hiciesen lo mismo y a adivinar, con la mano cerrada en un puño, cuántas piedras tenían entre todos sin repetir el número;1 con el tiempo y la transhumancia el juego se habría ido conociendo por gran parte de la geografía española.


Ayuda

Las normas son sencillas, gana el que tiene un poco de experiencia o conocimientos de estadística.

Distribución de probabilidades

Los probabilidades resultantes de la suma son las siguientes (suponiendo tres piedras):

1. Si juegas tu y un jugador más vas a saber que piedras tienes tu. Así que la incógnita es saber cuantas tiene el otro. Su distribución de probabilidades es uniforme, es decir, igual de probable es que tenga, ninguna, una, dos o tres piedras.

2. Si juegan dos jugadores más, la distribución se vuelve triangular

Piedras      Probabilidad
0               6,25%
1               12,5%
2               18,75%
3               25%
4               18,75%
5               12,25%
6               6,25%
7               0%

3. A partir de allí el cálculo es más complejo, pero tiende a una campana de Gauss.



Moda

El valor con mayor probabilidad de aparición o moda, es otro elemento a tener en cuenta.

Si M jugadores juegan con N piedras cada uno, la moda es: N/2*M

Las probabilidades sobre este valor son simétricas, es decir, si 12 es la moda, la misma posibilidad de ganar tendrán 11 y 13.

Probabilidad condicionada

A medida que cada jugador va haciendo su pronóstico se va conociendo más información sobre la suma, ya que lo estimará en función de las piedras que él haya elegido. A este concepto se le conoce como probabilidad condicionada.

Si el jugador que propone el primer número tiene intención de ganar habrá apostado por un valor muy cercano a la media. Si en cambio, quiere que nadie gane la ronda y en el siguiente turno ocupar una posición con más información, puede mentir. Puede decir un número muy alto y en cambio no tener ninguna piedra, de esta forma los otros jugadores van a apostar alto.



















GR-92: Massís del Garraf. Información útil

Introducción

El GR-92 es un sendero que cruza Catalunya a través de la costa y las sierras litorales y prelitorales. Esta formada por unos treinta tramos, que intentan finalizar en poblaciones que podrían proporcionar alojamiento o servicios. En la mayoría de los casos no hay refugios, por tanto es imprescindible llevar una tienda propia.

El tramo del Garraf se puede planificar para ser recorrido en tres días:

Primer día: Sant Vicenç (F.G.C) - Sant Climent - Bruguers

Segundo día: Bruguers - La Morella - Garraf (población)

Tercer día: Garraf (Renfe) - Uniland - Ermita de la Trinidad - Sitges (Renfe).

Sobre las indicaciones de la ruta prefiero daros un enlace, en lugar de eso tan feo de copiar el contenido.

Servicios

El agua, las tiendas o restaurantes escasean durante todo el recorrido. Solo se pueden encontrar en los siguientes puntos:

- Sant Vicenç dels Horts. Agua / Tiendas / Restaurante / Cajeros
- Urbanización Cesalpina. Agua (pidiendola en el bar) / Bar
- Sant Climent del Llobregat. Agua /Tiendas / Restaurante / Cajeros. La fuente se encuentra en la plaza del ayuntamiento delante de 
- Bruguers. No hay agua, hay una fuente de agua no potable dos kilómetros antes del pueblo y está muy escondida, además no es potable (yo he bebido y no me ha pasado nada). Los restaurantes son salones de bodas, muchos de ellos están clausurados, probablemente los demás solo estén abiertos los fines de semana. Se les puede pedir agua en la barra que hay detrás de la ermita, bajando por las escaleras. ATENCIÓN: solo se encontrará agua en este punto durante los festivos. No hay cajeros. No hay tiendas. Parece que ni siquiera vive gente de forma regular.
- Garraf. En verano hay restaurantes, el resto del año no. Hay dos fuentes públicas, una en la plaza de la estación (no funciona), la otra en el único parque que hay (esta muy escondida), se llega desde la estación a mano derecha en dirección a la playa.
Sitges. Agua / Tiendas / Restaurantes / Cajeros a tutiplén!! el primero punto de avituallamiento es una gasolinera en dirección contraria a Sitges, para llegar se debe girar a la izquierda, en lugar de la derecha cuando se llega al Hotel Melià.

Donde dormir

Por supuesto, esta sección indica donde dormir gratis.

- Sant Vicenç dels Horts. Pasada la estación de tren y antes de llegar a la urbanización de Sant Roc hay unas pequeñas esplenadas. Hay mucha mierda de perro y cristales rotos. Recomiendo el parque del Pi Gros, además de fuentes hay una área de Barbacoa. He encontrado jeringuillas debajo de los puentes de la carretera, no recomiendo dormir allí (no creo que sean de diabéticos). También se encuentra algo en el pla de les Bruixes y la Creu de Queralt.

- Sant Climent del Llobregat. Entre Sant Vicenç y Sant Climent hay pequeñas clarianas bastante acojedoras casi en cada quilómetro. Pero la más molona es la que hay detrás del cementerio de Sant Climent, no hay que alejarse de la ruta y está a menos de 100 metros del agua. En si es una gran esplanada artificial. Después de Sant Climent será difícil encontrar nada ja que solo nos encontramos campos tapiados.

- Bruguers. Un par de kilómetros antes del pueblo empieza una estrecha subida desde una pista forestal. Antes de esta pista se puede encontrar algo. Además estamos muy cerca de una fuente de agua no potable, que almenos sirve para cocinar.

- Parque natural del Garraf. Está prohibido pero me he encontrado varias personas que dice haberlo hecho. Recomiendo un sitio. Pla de les Agulles, justo donde el camino se divide con el que va a Begues. Es extremadamente grande y acogedor está a medio camino con la población del Garraf.

- Garraf. En las misma playa, sin duda, al lado del muro del tren, para esquivar la subida de la marea.Se puede hacer otra cosa por si te da palo montar la tienda. Hay unas casas de madera que están alzadas sobre la arena y se podría dormir debajo.

- Sitges. Hay explanadas para acampar en los alrededores de la ermita de la Trinitat. Pasado Sitges ya no hay buenos sitios para acampar. Tanto Sitges como Vilanova tienen campings.

Sitios donde es fácil perderse

En la urbanización de Sant Roc cerca de Sant Vicenç dels Horts. Esta mal indicado el camino en la única rotonda con la que te cruzas. Se debe seguir por la calle mal esfaltada con un fuerte pendiente hacia arriba. El camino de la izquierda es el del pequeño recorrido.

Sant Climent. Las señales son muy difusas en el pueblo. Sencillamanete, sal del pueblo por la tapia laterial izquierda del cementerio.

Garraf. Sobretodo si se ha hecho noche allí. Hay que cruzar el puente de la autopista. Si estamos de espaldas al mar, por el lado izquierdo.

Uniland. Esta asquerosa y contaminada cementera, se puede convertir en un laberinto. Una vez se baja del parque se da de bruces con los primeros bloques, se gira a la izquierda hasta cruzar la autopista por debajo del viaducto y se encuentra el módulo principal. Una carretera cruza en ambas direcciones. Hay que coger el lado izquierdo, el derecho, que vuelve a cruzar el puente es incorrecto. Pronto se ven unas casas tapiadas que dan bastante miedo, por allí sigue el sendero.

Acampada libre en Cataluña

Este artículo expone los resultados encontrados en Internet a la pregunta: "puedo poner mi tienda en cualquier sitio cuando hago una travesía por Catalunya?" Espero acortar el tiempo de búsqueda al siguiente interesado.
 
Respuesta corta: si que se puede acampar... pero no siempre.
 
Solemos decir en catalán: "se te ha quedado cara de pasta de boniato" cuando algo te sorprende. Por eso vamos a dar una respuesta más larga:
 
Respuesta Larga:
 
Según el decreto 55/1982, que regula la práctica de camping:
 
- Se considera acampada libre, la acampada fuera de campings por grupos menores a cuatro tiendas, separadas entre ellas 250m (no se si refiere a las tiendas de un mismo grupo o a los grupos de tiendas). Estos grupos no pueden hacer pernoctar más de cuatro días en el mismo sitio. Todas estas normas son subsceptibles de ser modificadas por los ayuntamientos.
 
- No se puede acampar a menos de un kilómetro de cualquier núcleo de población, de lugares concurridos o de un cámping, ni a menos de 100 m de cualquier carretera.

 - Tampoco se puede acampar en ramblas, cauces secos o torrentes i en aquellos suceptibles de ser inundados, ni en terrenos que, por la proximidad de línias eléctricas, vías de comunicación, indústrias o instalaciones insalubres o poco saludables, o por cualquier otra causa, resulten peligrosos. El practicante de la acampada libre será obligado a dejar el lugar que haya utilizado en las mismas condiciones naturales en que se lo encontró.
 
La ley sigue siendo algo ambigua. Lo sentimos, esto es el sur.

Viva Jordi Cabrones

Encabezonado por aprovechar al máximo las 16 horas restanates del día que pasamos sin soñar y con el fin de evitar la ordinaria concatenación de albas y ocasos ha surgido un nuevo viajero al que debo poner arriba del pedestal junto a Ata y Ken.

A diferencia de Ata y Ken que ya peinan canas, Jordi, nacido un par de meses después de mi (por lo tanto aun es joven) va a cruzar el Atlántico hasta la península del Yucatán para recorrer los millares de quilómetros necesarios en direcciones arbitrarias hasta dar con las quimeras y Quetzacoalth y su aventura empieza este domingo.

La peculiaridad de este inteprido viajero se parece más a la de un explorador del siglo XVI que a la de un joven del siglo XXI que raramente sale de los resorts con pulserita y todo incluído y las megadiscotecas donde te acabas encontrado por pura casualidad con un desconocido que asegura vivir a dos calles de tu casa de Barcelona.

Esta generación, que protesta por la pérdida de privilegio social y que justifica el impacto ecológico de su capricho y la pérdida de derechos laborales de la población local bajo la frase "yo pago, yo mando, yo hago lo que quiero...". Pues también es en esta generación, que se pudre a la espera de un milagro, en la que está aflorando un cambio de mentalidad que se expresa en nuevas manifestaciones artísticas.

Blogs de viajes hay hasta la saciedad, la gran mayoría de ellos mediocres (como éste, por ejemplo) o un mero fetichismo por mostrarle al mundo donde es capaz de llevarte el bolsillo. Pero la forma en que Jordi va hacernos participes de su aventura aun queda mucho por explotar y abre una nueva dimensión en el arte de expresarse y comunicar.

Aquí tienen una evidencia de que vale la pena esperar a su siguiente remesa y otorgarla un "me gusta" bien grande en su canal de youtube, así como difundirlo tanto como puedan:



Canal: "viajando por un tubo": http://www.youtube.com/watch?v=epkYRG3aT34

El complejo del cuarteto

Hay frases que pueden llegar la doler sin sospechas ni intención por parte de quien la promueve. Y para ejemplirzarlo aquí les relato una historia sencilla.

Trataba con un conocido mío oriundo de Granada sobre el amor que procesamos hacía su ciudad tanto en el aspecto tangible como en lo intocable. Un amor bígamo entre la ciudad donde duermo y la amante en la que sueño. Algo que comparto con Ata, un gran vagabundo que conocí y que pudo describirlo mucho mejor.

La admiración sobrevolaba mis experiencias y las de mi compañero hasta que todo aterrizando sobre el pentagrama coronó con "en Granada he llegado a ver un cuarteto de cuerda tocando porque si". Ese maravilloso sacrificio del artista para acercar al mortal la llama de Prometeo me atrajo de una forma sorprendente. Y su historia era una historia posible, tan corta y compleja como el "cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí". Pero que por ahora, aun no había vivido en mi Barcelona uterina algo parecido.

Como debería sentir la magnética atracción hacia el lugar donde se pare una pieza menor de Vivaldi, siempre alejado del espacio y el tiempo donde los turistas menos viajeros se trasladan entre las ciudades más populares de Europa, y sobretodo percibir el regalo en que unos hipotéticos alumnos del cercano conservatorio del Liceo decididos a practicar fuera de alguna sala insonorizada, sin pedir limosna por el don que recibieron y por la dedicación empleada, quizás en Sant Felip Neri o en la puerta romana que da al mar.

Quizás serían dos becarios, más la hija de un sacrificado quiosquero quien madrugaba para algún día recorrer las óperas más prestigiosas del mundo junto a ella. El cuarto, el que calzaría unos zapatos Munich sería el hijo comunista de un pequeño burgués locamente enamorado de la hija del quiosquero en un estadio de su vida lejano al predectible cruce de linajes al que el padre del varón tendría en mente desde que comprobara, muy aliviado, que el informe que le presentaron las meretrices del regalo de sus 18 años confirmaban sin duda que él no era homosexual, un fantasma que rondaba la cabeza del padre desde la época que discutían casi a diario para que se dedicara a algo más varonil que a la música.

Complacido el vientre decidí escalar 5 estadios de la pirámide de Maslow antes del atardecer y penetré el Barri Gòtic por la calle de la Princesa, recorriendo, desde la Plaza de la Puntual la Calle Assaonadors. El objetivo era conseguir una experiencia, escucharla o inventarla, que pudiese superar a la de mi compañero, con la única pesquisa que debía ser sencilla, posible y localizada entre el Paseo Picasso y el Paral·lel.

Me paseé entre las arcanas pinturas de una calle porticada en cuyas columnas unas letras góticas y traídas desde La Sombra del Viento dictaban "Prohibido fijar carteles". Cinco minutos después me encontraba picando el timbre de una tienda con el mismo nombre, un presagio de que algo debía de suceder.

Un hombre entrañable me atendió, posiblemente predijo que no era capaz de pagar los 600 a 1500 euros que valía el cartel del POUM per el que me interesé. Aun así se levantó de una forma más juvenial que la por la edad le tocaba y con palabras de doctor me mostró las distintas facciones de los vencidos mientras que de vez en cuando un joven caudillo asomaba y amargaba la conversación "Cuantos vende estos?"... "Pues desde hace 5 años ninguno, se han muerto todos los que me los compraban". Quizás debía abrir una sucursal cerca de Zorrilla o el Barrio Salamanca.

Restauraba, un auténtica artesanía de donde desconozco donde se puede aprender. Y quizás el arte de descubrir cuando una adquisición podría tratarse de un bulo. En si, era maravilloso y de nuevo el rostro de alguien que adora su trabajo artesanal era mágico, pero seguro que en Granada huviera tropezado con un restaurador de carteles de corridas de toros o vino fino. Así que por ahora no cumplí mi objetivo.

Sorteé las calles del centro preguntando que frecuencia de ultrasonidos podría entrar en resonancia con la cabeza hueca de los turistas desmotivados y les provocara un dolor en el duodeno que los enviara de vuelta a Milán, previo desembolse involuntario de su presupuesto a los lugartenientes del turismo.

¿Cuantos de estos turistas conocían neutra historia como para sentirla como yo siento incluso la suya? Cuantos de ellos entraban en tiendas cargadas de valor aunque fuese por tomarlas como museos gratuitos. Mucho más gratuitos que el Museo del Mamut. Cuantos sabían que era el POUM y de los vencidos por los vencidos.

Compré una Coca-Cola "hoye tú! Que yo soy de aquí" y vi como el precio turista/ciudadano empieza a separarse cual país tercermundista. Y empecé a indagar en mi memoria mi última relación con un cuarteto de cuerda.

Se trataba de una tarde de primavera del 2012, en un concierto dentro de "Música als parcs" en un parque de una zona obrera por encima de la Ronda de Dalt. Poco me acuerdo fuera de lo que fue sorprendente. Cuatro músicos vestidos de negro. Un plástico los separaba de la terrenal arena y varios focos alumbrando. Familias escuchaban nosequé movimiento de no se que compositor ruso cuando de entre los arbustos y perseguidos por una decena de gitanos apareció un animal mucho más grande que un perro. Su nariz chata certificaba que se trataba de un jabalí, el primero que veía en mi vida en plena libertad, un inofensivo jabalí de los que los cazadores justifican sus licencias para batirlos como servicio al bien común.

No envistió a los músicos, solo su atmósfera. Después de correr se paró a unos tres metros detrás de ellos y en ese punto ningún espectador, y eso debía incluir sus familiares, prestó ninguna atención a la música. Sin estudios para reaccionar frente tal situación tuvieron que relajar sus músculos faciales sin ser consientes de que había hecho perder la atención por lo que tanto tiempo les costó conseguir.

El hecho de esta historia no es reivindicar la supremacía de mi ciudad como capital del surrealismo. Sino que el hecho de amar de una forma irracional la ciudad en la que me ha tocado vivir y me ha llegado tan alma que me ha permitido desarrollar el instinto de sorprenderme incluso mucho tiempo después de implosionar la primera primavera de mi pubertad. Barcelona ve ha brindado la posibilidad de poder vivir una historia diferente en todos los planos de la realidad y lo metafísico, no se si se trata de un derecho o de un privilegio.